Prospectiva
Piensa. Aliméntate. Ahorra.
Por JAIME RÍOS OTERO
El deterioro del
medio ambiente y el desperdicio de recursos que hace el género humano son tan
dramáticos, que paradójicamente se producen alimentos en abundancia, pero no
llegan a las mesas de los demandantes. La Organización de las Naciones Unidas
calcula que por lo menos un tercio de todos los alimentos que se generan en el
planeta no llegan de la granja a la mesa. Y eso arroja situaciones
incomprensibles, como que 870 millones de personas sufren de desnutrición.
Los datos son de
ayer. Vienen contenidos en el mensaje emitido por el secretario general de la
ONU con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. El diplomático comienza su
comunicado con el lema “Piensa. Aliméntate. Ahorra: Reduce tu huella
alimentaria”, que en realidad es una campaña lanzada por el Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura y los asociados de los sectores público y
privado.
La campaña “Piensa.
Aliméntate. Ahorra: Reduce tu huella alimentaria” busca fomentar una mayor
conciencia a nivel mundial y dar a conocer soluciones adecuadas para los países
desarrollados y los países en desarrollo.
El señor M. Vuk Jeremić, secretario general, de nacionalidad
serbia, considera impostergable garantizar el acceso
a una alimentación adecuada para todos, doblar la productividad de los pequeños
agricultores, que cultivan la mayor parte de los alimentos en el mundo en
desarrollo, y hacer que los sistemas alimentarios sean sostenibles frente a las
crisis ambientales y económicas.
“Una forma de reducir
la brecha del hambre y mejorar el bienestar de los más vulnerables –dice- es
hacer frente a la pérdida y el desperdicio masivo inherente a los sistemas
alimentarios actuales. Hoy en día, al menos un tercio de todos los alimentos
que se producen no llegan de la granja a la mesa. Esto es, ante todo, una
afrenta a quienes padecen hambre, pero también representa un enorme costo
ambiental en términos de energía, tierras y agua”.
Señala que los
principales factores que contribuyen a la pérdida de alimentos en los países en
desarrollo, son las plagas, la falta de instalaciones de almacenamiento
adecuadas y la ineficiencia de las cadenas de suministro: “Quienes cultivan
para la exportación también están a menudo a merced de las expectativas
demasiado estrictas de compradores que priman la perfección estética. (Además) En
los países desarrollados, los alimentos desechados en los hogares y los
establecimientos de venta de comestibles y de restauración se pudren en los
vertederos, emitiendo cantidades significativas de metano, un potente gas de
efecto invernadero”.
El mensaje de la ONU va
dirigido a todos.
A las naciones
pobres: “Los gobiernos de los países en desarrollo pueden trabajar para mejorar
la infraestructura básica y potenciar al máximo las oportunidades de comercio
con los países vecinos. La infraestructura y la tecnología pueden reducir la
cantidad de alimentos que perecen después de la cosecha y antes de llegar al
mercado.
A las naciones ricas:
“los países desarrollados pueden apoyar el comercio justo y racionalizar las
fechas de caducidad y otros sistemas de etiquetado”.
A las compañías
comerciales de alimentos: “las empresas pueden examinar los criterios que
aplican para rechazar productos agrícolas”.
A usted y a mí: “los
consumidores pueden reducir al mínimo los desperdicios comprando sólo lo que
necesitan y aprovechando los restos de comida”.
Y alude también a un
hecho que de sólo pensarlo produce escalofríos: “se prevé que la población
mundial, actualmente 7,000 millones de personas, crecerá hasta alcanzar los 9,000
millones en 2050”.
Sin embargo, es
optimista respecto al hecho de que el planeta aún puede mantener a tal cantidad
de demandantes: “pero el número de personas que padecen hambre no tiene por qué
aumentar. Reduciendo los alimentos desperdiciados podemos ahorrar dinero y
recursos, minimizar los efectos para el medio ambiente y, por encima de todo,
avanzar hacia el objetivo de lograr un mundo en que todos tengan suficiente
para comer”.
Pues ahí está el
mensaje de la ONU, que debe ser especialmente atendido en países como México y
en estados como Veracruz. Según datos de The Hunger Project México, somos 112
millones 336 mil 538 mexicanos, de los cuales el 46% (o sea 51 millones 674 mil
804) vive en condiciones de pobreza, y el 10.4 por ciento (5 millones 374 mil
179) viven en pobreza extrema.
Además, el 18% de la
población vive en pobreza alimentaria y el 12.5 sufre desnutrición crónica.
¡Ah! Pero eso sí:
aquí teníamos, desde 2007, al hombre más rico del mundo, Carlos Slim Helú, que
ahora pasó al segundo lugar luego de que Bill Gates recuperara la primacía, por
la caída de America Movil, la empresa del mexicano, debido a la reciente
aprobación por el Congreso azteca de la desregulación en la industria de las
telecomunicaciones, que obligaron a Slim a compartir el mercado o cobrar más
barato las tarifas de su monopolio, según el diario USA Today.
Es decir, en el caso
de México, ha sido el sistema el que ha propiciado esta desigualdad que
sufrimos.
Temas misceláneos
*** Campesinos de
Pánuco estuvieron protestando en la Plaza Lerdo contra el proyecto de enviar
agua del río de ese nombre a la ciudad de Monterrey. Exigen al gobierno del
Estado que frene ese proyecto.
*** La magistrada Yolanda
Cecilia Castañeda Palmeros presentará su libro "Prescripción Negativa o
Liberatoria de los Antecedentes Penales y la Reincidencia", el próximo 10
de junio, a las 18:00 horas, en el Salón de Usos Múltiples del Palacio de
Justicia, ubicado en la Avenida Lázaro Cárdenas número 373, colonia El Mirador.
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