RESPONSABILIDAD, CONVICCIÓN Y ÉTICA DOCENTE
Marco Antonio Figueroa Quinto
*Un homenaje a verdaderos
docentes que transpiran constantemente eros pedagógico * Nuestro repudio a entes que ven a la educación como un escape a su frustración
Pese a que la mayoría de los docentes conocen la importancia de la responsabilidad, que es un valor que está en la conciencia de cada persona, que permite reflexionar, administrar, orientar y ponderar las consecuencias de sus actos, los que son de sobra trascendentales en la formación de las nuevas generaciones, no solo en el plano de lo moral, sino en cada uno de los aspectos del futuro ciudadano de nuestro país, no siempre se respeta como debería de ser, pues muchos transitan en esta importante misión con más pena que gloria, pervirtiendo su reputación –lo que muy poco les importa- y afectando lo más valioso que un pueblo puede tener. Una vez que se pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural, que es lo ideal de esta dignísima profesión. La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él o ella la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido, lo que no siempre sucede, en principio porque no todos los involucrados tienen la vocación para desempeñar –ya no digamos de manera óptima- de manera aceptable tal encomienda, sino que han buscado introducirse a este gremio, por necesidad, incompetencia en su profesión e influencia de sus progenitores en los ámbitos de decisión, que ha contribuido a denigrar esta profesión. Un docente está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona siempre con trabajo, dedicación y entusiasmo, sin evidenciar su frustración, ni dañar a personas y niños o jóvenes que lamentablemente puedan caer en sus manos, que por lo regular ocurre siempre entre los aventureros y mercenarios con el disfraz de profesores. Un docente responsable es el que cumple con sus obligaciones y pone cuidado y atención en lo que hace o decide, siempre en favor de la comunidad, evitando ambiciones personales o actividades ajenas a su desempeño; que es lo que muchos hacen teniendo en el ámbito educativo una productividad de cero. ¡Pobres! Creen –irónicamente- que se están haciendo grandes e importantes, pero lo único que dan es lástima y proyectan una imagen deplorable, práctica que por no desempeñar rol o papel eficientemente; por lo que reciben una paga, se le puede considerar un delito; delito que no se castiga penalmente como debiera de ser, por las lagunas jurídicas existentes y la complacencia de un sindicalismo mal entendido ¡Pero de que son estafadores, vividores y farsantes, ni quien lo dude! En otro contexto, se considera que para desempeñar una delicada misión social como es la de educar, necesariamente debe haber convicción, esa que tiene sus orígenes en la fortaleza de espíritu, y que auxiliándonos en el vocablo latín convictĭo, tenemos que es el convencimiento que se tiene sobre algo. Quienes tienen una convicción poseen razones o creencias que les permiten sostener un determinado pensamiento, discurso, acción y función de forma inmejorable, y no ser simplemente un ente que cause daño a su paso, no solo a sus seres queridos, sino a todos sin distinción. Al entender la convicción dentro de la docencia, como laseguridad que tiene la persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente, tiende por actuar de manera congruente, y eso traspasa el umbral del cumplimiento, convirtiendo su actuación en un valor ético, lo que todos se dan cuenta y admiran a quien actúa así, lo que no se le puede exigir a otros. La naturaleza es sabia y nos da ejemplos, un zopilote se alimenta de carroña y su vida es desempeñarse entre la inmundicia, pero si por equivocación conviviese en una comunidad de otras aves, trataría de hacer lo que estas hacen, pero al final su naturaleza le pediría volver a esa inmundicia que anhela. Por ello se debe expulsar a todos aquellos acomodaticios, que tanto daño hacen al sistema educativo nacional, pues con ellos es difícil alcanzar las metas propuestas, son lastres difícil de extirpar, pero no de señalarlos, pues su nefasta actuación los hacen distinguirse entre los demás, por lo que hay que evitarlos, evidenciarlos y combatirlos, pues los tenemos más cerca de lo que pensamos. ¡Estamos! alodi_13@hotmail.com
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