Entre
Columnas
Los días de
la Tierra
Martín
Quitano Martínez
La esquizofrenia del modelo dominante de crecimiento, no
solo cuenta entre sus estragos la expoliación y la apropiación de la riqueza de
la mayoría de los habitantes del mundo, sino que para lograrlo ha destruido
sistemáticamente el equilibrio medioambiental de planeta.
El ataque al que ha
sido sometido el hábitat planetario parece ya haber agotado la paciencia
de un mundo que tiende a hacernos presentes sus malestares frente a los actos
de depredación que han extinguido floras
y faunas en un tiempo récord.
La violenta e irracional actitud frente a nuestros
ecosistemas, justificada únicamente por el incremento de ganancias o por la
infame condición de poderosos sin respeto alguno, se hace presente respaldado
por nuestra profunda ignorancia y desdén para detener la agresión y demandar
alternativas productivas que brinden una oportunidad de vida en el futuro
cercano.
La incapacidad de reconocimiento y lucha social
mayoritaria que influyan determinantemente en la modificación de lo que han
sido los deterioros ambientales han ido teniendo modificaciones que alientan a
la esperanza de modificar los patrones que hasta ahora tanto daño han hecho.
La responsabilidad sobre los destrozos a los ecosistemas,
sin duda pueden plantearse como generales y extendidas, pero en realidad tiene
nombres y apellidos muy particulares; han existido y existen gobiernos y
políticos que han hecho todo para no hacer nada que detenga la destrucción,
convirtiéndose en cómplices y socios gananciosos de tales actos.
También con nombre y apellido existen empresas y
empresarios de toda índole, que han hecho de la depredación ambiental palanca
de su riqueza, sin más consideración que la cantidad de dinero por embolsarse. Nada
o muy poco interesan los impactos que tengan sus compañías respecto de los
entornos, el poderoso discurso del crecimiento se ha enseñoreado como panacea
que desconoce o desprecia el largo plazo, el futuro sostenible.
La carencia de gobiernos comprometidos con el medio
ambiente, la visión inmediatista de empresas grandes y pequeñas, y la falta de participación social en estos temas, han
brindado las oportunidades para que el modelo de expoliación haya tenido y
tenga aun tantos éxitos.
Lograr revertir los problemas ambientales implica
construir conciencia sobre sus dimensiones, sobre su gravedad, significa
apresurar y sensibilizar a los gobiernos y a las sociedades, a las empresas y a
los individuos, a detener y cambiar las formas de relación con la naturaleza.
El día de la tierra se origina como la gran convocatoria
a modificar los quehaceres tradicionales que hace ya más de 40 años mostraban
lo perjudicial que eran. El día de la tierra no es solo el 22 de abril de cada
año, sino que el día de la tierra debe ser todos los días; es la lucha y la
presión de LAVIDA contra la mina de Caballo Blanco, son las madres veracruzanas
contra Laguna Verde, o es la convocatoria de Jalcomulco contra las presas del
Río de Los Pescados.
Somos también tu o yo que no tiramos basura, que no
desperdiciamos el agua, la luz o el gas en casa, porque los días de la tierra
merecen ser todos los días de lucha continua por revertir los daños a nuestro
planeta. Estamos contra reloj en la carrera de la supervivencia; hagamos lo que
nos corresponde, estamos en el último tramo.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Avergüenza la miseria mostrada por el rey de España, escondida
en el retrete por muchos años.
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