miércoles, 6 de abril de 2011

CONSERVEMOS NUESTRAS TRADICIONES.

Porque yo también la viví…

Conservemos nuestra cultura.

Recordando mi infancia, me vino a la memoria cuantas y tantas cosas se han perdido.

La perdida estriba en nuestra cultura y tradiciones y no repara con nada.

Recuerdo cuando pequeño, crecí entre la gente del campo, (campesinos) esos amigos que usaban huaraches, sombrero de palma, porqué otra clase de sombreros era solamente propio de los señores patrones y de otros sectores de la población.

En aquellos tiempos, veíamos por las mañanas, a muy buena hora, recorrer las calles rumbo a los campos, hombres con sus morunas, unos con largas y otros con las cortas, Al hombro el azadón, la piocha, el hacha, también a veces el deshojador, dependiendo del trabajo que se proponían realizar. Sin faltar el morral que contenía sus alimentos. Alimentos que consistía en doblados de tortilla rellenos de frijoles, arroz, de salsa, a veces la torta de huevo sobre ellos o el queso de cabra, y “cuando repicaban recio” un pedacito de carne y en el mejor de los casos de conejo, ardilla, armadillo, tlacuache, que de la caza provenía, con el perro salaver come cuando hay, el prieto, el chaco, pinto, etc.

Que al saborearlos allá sentados en una piedra bajo la sombra de los chalaguites o jinicuiles o algún huaje, después de ponerlos en la brazas, viera usted que ricos sabían. Y por la tarde una de mis primas quien ya tenía su cliente que al paso por su casa le gritaba… oye, Pedro: traes paseados, sí Doña Guille, le contestaba agachado porque sobre sus hombros venia el pesado tercio de leña, que bien era de naranjo o de café, PA’ que rindiera en el fogón y que serviría para el siguiente día le cocinaran sus nuevos y ricos tacos. Sí me sobraron unos poquitos. -Bueno, -no seas malo- contestaba GUILLE por favor regálame unos… ¡claro! Si por eso me los guarde, Pa’ USTE… Guille, siempre ya tenía junto a ella, la ollita o el envuelto con algo que siempre le daba a Pedro, en agradecimiento de esos ricos tacos paseados que ese amigo siempre le guardaba, después y de regreso de la chamba, del jornal, allá en la finca. A veces en su propiedad o en la de los patrones de aquel tiempo.

Algo más que recuerdo y que nunca pude realizar, fue,¡ y como lo recuerdo! el traer una flor del famoso y rico PALMITO, esas flores del izote o (HIZOTE) como se escriba, el recuerdo es lo que cuenta. Nunca pude llegar a casa con una de esas flores, tan ricas con espinazo de cochino. Nunca pude traerlas enteras como aquellos señores, atadas en una vara de café, que lucían muy bien para al llegar a casa de esos campesinos, la familia hacia fiesta, mira una flor de izote, um um, con espinazo, el señor, decía; ya niños, ustedes la quieren con trenzas, confórmense aunque sea pelona, pero bueno, mujer la preparas… -si, bueno,- contestaba la mujer hacendosa de la casa. Con tanto gusto, que contagiaba a los vecinos. Y la comadre,… ¿me guardas la probadita comadre? ¡ sí comadre! -desde luego que si-

Bueno, - les cuento- eso del tercio de leña, y que se me ocurre cargarme uno, desde Peña Alta, así se le llamaba al punto distante de esta ciudad de Xico, que aproximadamente 2.5 Kilómetros esta en distancia. ¡Bueno ¡ y como yo convivía con ellos, los campesinos- mis amigos- anda cabrón, que me lo pego al lomo, al llegar a casa, con tantas peripecias. Por fin llegue, tan molido que ni hablar podía, al encontrarme con mi madre… ¡qué haces muchacho cabrón! Si no entiendes que la leña nos la trae Manuel, cuando se junta la camionada, Sí, sí mama, pero yo también quise hacerlo como ellos, como mis amigos los campesinos. - Chamacho0 tonto- mira estas hasta renegrido de la friega que te metiste, anda ven descansa y come.

Con la abuela María Luisa,.. Sí,- es por eso que mi hija se llama así - por mi queridísima abuela. La vieja que me enseñara las primeras letras, que aquí en confianza esas fueron las únicas que aprendí, con el amor y cariño que plasmaba ella al enseñarme… pero bueno fueron suficientes para ese Chamaco travieso que en su momento fui, lo bueno es que aquí estamos, tratando de plasmar en el papel esos bonitos recuerdos de mi infancia.

Cuando de noche al llegar de la finca, dejando la burra parda en el pesebre, salíamos hasta los portales, donde estaban las tiendas… de Miguel, del Padrino Chico, del Tío Paco de Don Ángel y la panadería del Tío Salva… y en ellas nos surtíamos de los víveres, tanto para nosotros, (mi abuela y Yo) y el burro, ese de cuatro patas, la paja, para el burro, el pan, con sus teleras de tres gajos y los resobados de .80 para nosotros, además de otras cositas que ella compraba para satisfacer mis gustos de niño.

AAH pero ¿dónde quedaron, donde estarán? Bueno con el respeto que se merecen aquellos queridos viejos, ya se fueron, sin lugar a duda están en el lugar que Dios les dio a todos y cada uno de ellos, ¿y sus negocios? También se esfumaron, en algunos de los casos… las familias, hijos y nietos, tomaron otros giros y se perdió con ello el encanto de esas viejas tiendas – todas ellas casi, todas ellas en el portal- ¡¡¡cómo es que se van perdiendo nuestras tradiciones y nuestras raíces!!

Los huarachos, se perdieron en el tiempo, dando paso a los botines, esos en el mejor de los casos, PORQUÉ lo más cabrón es cuando se cambian por REEBOCK NIKE, y otras cosas de esas chingaderas- - que nomás apestan los pies de los nuestros, esos pies, que antes con los huaraches… no se apestaban, ahora huele a puro plástico y que con el sudor se huelen a rancio.

Oye, ¿y los campesinos? Nomás se van perdiendo con el paso de los tiempos… QUESQUE ahora el trabajo de albañilería que deja más lana… otros que más cabrones han venido con el tiempo perdiendo los valores, QUESQUE deja la familia para irse al otro lada—QUESQUE para ganar dollares, de esos billetes verdes, que sirven para dos cosas, para perder nuestra identidad y para perder hasta la vieja, ¡claro! QUESQUE quien se va deja el CUASANCLE y no falta quien lo atienda,-->sos que de una u otra forma se van quedando---

Bueno PA’ QUE LES CUENTO TANTO DE SOS que ya van perdiendo la identidad, las raíces, las tradiciones, y más aún. Se suman al QUESQUE EL CAMBIO, la mejora, de esa que disque dicen los pinche políticos, quesque va por el mejoramiento de nuestro pueblo, Y hasta juran Y perjuran, CON ESO DE LA MANOTA ESTIRADA,-- juro cumplir y hacer cumplir--, Y SI NO, QUE EL PUEBLO ME LO DEMANDE... la LEY, que quien sabe quen será esa señora que ni la conocemos y que nunca ha estado con nosotros los probes,, pero eso sí dicen que es amiga de aquellos los RICOTES, y de los POLITICOS , GUENO… de algunos… porque si digo que de todos ., seguro que me apesto por algún lugar, mejor digo de algunos, POR QUE STA CABRON,

Y ahora uno de sos políticos, QUESQUE nos quiere meter hasta por ONDE NO SE DEBE , eso de los WALMARES, esos de oxxosos, Y NO SE QUE OTRAS CHINGADERAS, con eso tan solo perderemos nuestra identidad, nuestras raíces, nuestras canastas de rábanos y de tortillas, de lechugas, de quesos de chiva, de todo eso, de todo eso que nos da nuestra raza, el color, la ilusión de ser meramente mexicanos como la Guadalupen, la santita del Tepeyac, pero gueeno, con esos pinches políticos de esos, trácalas que sólo buscan el pinche dinero fácil, ya sin las siembras, sin los cafecitos de las verdes matas, de las naranjas, de los chiles de cera, nomas les cuesta una pinche firma y nos mandan A NUESTRA PINCHE CONDENA DE PERDERNOS, SIN IDENTIDAD, EN UN ESPACIO QUE NADIE NOS RECONOCERA, POR ESO QUE UN DIA juimos.

POS GUENO, me doran. ¡¡ Porque digo todo esto!! Nomás, no… porque tengo derecho a decir, lo que digo, con el conocimiento de causa, esa causa , causa que venimos arrastrando desde nuestros ancestros, --de esos que vinieron desde lejos de otras tierras pero de México-- de lugar que sea, pero de México.-- Porque en mi infancia lo viví de muy cerca, --con esos mis amigos, (los campesinos)-- y que sin duda hasta la muerte seremos amigos y siempre estaremos unidos a sus causas a sus rasgos a su dolor y su identidad, que es la misma, es la nuestra, es por eso que digo, y grito… tengo derecho a decir…

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